El mercado de Internet crece todos los años. En la Red es posible encontrar prácticamente cualquier tipo de artículo y/o servicio. Incluso hasta el más reticente ha terminado haciendo una compra por Amazon, subiendo una foto en redes sociales como Facebook, viendo las últimas noticias periódicos y comprobando si su boleto de la lotería ha resultado ganador.
El uso más habitual que se le suele dar a las nuevas tecnologías es la compra-venta de artículos.
Las páginas especializadas en tecnología fueron las primeras que colonizaron el sector, junto las de moda y accesorios. Aparecen también las páginas para comprar comida; desde tiendas online que exclusivamente venden de esa manera, hasta establecimientos físicos que se han atrevido con el mundo digital (cómo Carrefour o DIA).
También podemos contratar servicios online: es posible hablar con un programador para que nos haga una página web, con un electricista para que venga a solucionar un problema en nuestro hogar, con un pintor para que nos haga un presupuesto, etc.
Pero el sector que más ha crecido es el de los préstamos rápidos por Internet.
Analizamos las causas de este crecimiento a continuación.

Prestamos online: ¿Por qué nos resultan tan interesantes?
Las páginas especializadas en préstamos online llegaron en los primeros años de Internet, pero fue a partir del 2007-2008, momento en el que se desató la crisis económica mundial, cuando empezaron a ponerse de moda.
Los bancos endurecieron las condiciones de financiación, y estas empresas vieron su oportunidad para posicionarse. Debido a la rapidez de concesión, a los pocos requisitos y trámites que hay que ejecutar para solicitarlos, y a que todo el proceso se puede hacer 100% online, cualquier usuario puede solicitarlos.
Sin embargo, este tipo de negocios por Internet dista mucho de ser perfecto. El solicitante debe de tener muy claro que tendrá una serie de comisiones asociadas, y que estas pueden ser algo altas si no se estudian bien durante el proceso de contratación.
Podemos pedir un préstamo online fácilmente con tan solo indicar la cantidad de dinero a percibir, el plazo de amortización y rellenar algunos datos personales. Si todo va bien, tardaremos en tener el dinero desde unos minutos hasta unos días, pero, en cualquier caso, será menos tiempo del que tardaría el banco en concederlo.
Solo nos queda esperar a ver cómo Internet nos sorprende en los últimos años.